El “Morocho del Abasto” desarrolló una intensa actividad en la incipiente industria cinematográfica. Aunque su calidad de actor ha sido cuestionada, sobre todo por una afectación de clara influencia teatral a la que muy pocos artistas escapaban en los comienzos del cine, sus películas mantienen vigencia por su maravillosa voz y como pintura de una época.

Gardel debutó en el cine en 1916 en la película “Flor de Durazno”, dirigida por Francisco Defilippis Novoa, interpretó un pequeño papel más que secundario.

En 1930, y entre las primeras muestras del cine sonoro argentino, hay diez cortos en los que Gardel canta junto a sus guitarristas. En distintas secuencias, junto a él aparecen grandes figuras, como Enrique Santos Discépolo, Arturo de Navas, Celedonio Flores y Francisco Canaro, cuya orquesta lo acompaña.

Un año después, “El Mago”, comienza la etapa de películas rodadas en Francia y su vinculación con Paramount. “Luces de Buenos Aires” fue la primera, bajo la dirección de Adelqui Milliar. En ese tiempo estaban en París Manuel Romero y Bayón Herrera con su Revista porteña y sus bailarines y zapateadores criollos, y Julio De Caro con su sexteto, que participaron en el film. Como dato curioso cabe recordar que en todas las salas de los países hispanoparlantes donde se proyectaba esta película, el público, con gritos, silbidos y zapateos, obligaba a los operadores a repetir la escena en la que Gardel canta “Tomo y obligo”.

Después vendrían “Espérame”, obra en la que canta “Estudiante”, “La casa es seria” –el menos importante de sus filmes con Paramount- , y el gran suceso que fue “Melodía de Arrabal”, dirigida por Louis Gasnier, acompaña a Gardel en un papel protagónico Imperio Argentina. Además del tango que da nombre al film, en él Gardel interpreta “Cuando tú no estás”.

Fue en este año de 1932, cuando se inició la importantísima relación de Alfredo Le Pera con Gardel, como inspirado letrista de sus canciones y autor de los argumentos de sus filmes.

En 1934 Gardel viajó a Estados Unidos y para la Parammount protagoniza “Cuesta abajo”, en la que interpreta el tango homónimo, el vals “Amores de estudiante” y “Mi Buenos aires querido”. El mismo año filmó “El tango en Broadway”, obra en la que canta “Golondrinas”; ambas películas fueron dirigidas por Gasnier.

Las últimas producciones son de 1935 y realizadas también en Estados Unidos, bajo la dirección de John Reinhart filmó Gardel “El día que me quieras” –en la que canta la obra del mismo nombre, “Sus ojos se cerraron”y “Volver”- y “Tango Bar”, film en el que interpreta “Arrabal amargo”y “Por una cabeza”. Es interesante destacar que en la primera estas obras aparece un niño vendedor de diarios, un “canillita”, que con el correr del tiempo será uno de los más importantes personajes de la historia de la música universal: Astor Piazzolla.

Finalmente, el inigualable cantor protagonizó “Cazadores de estrellas”, película dirigida por Normen Taurog, en la que interpreta “Amargura”, su último tango para la fonografía.

En este período de Nueva Cork, a pocos meses de su muerte, Gardel lucía una esbelta figura, fruto de ejercicios físicos, y su voz mostraba una espléndida madurez, con una pastosa sonoridad y un singularísimo color baritonal, producto de un concentrado estudio en la búsqueda permanente de su propia superación. Gardel fue un gran profesional, vivió por y para su carrera, y la muerte lo sorprendió un 24 de junio de 1935, en Medellín, en el momento culminante de su vida artística, cuando se dio la conjunción del cantante y el compositor – junto a las letras de Le Pera- en su punto más alto y universal.

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