“Naranjo en flor” es uno de los tangos más característicos del cancionero rioplatense, la letra está compuesta por Homero Expósito, y la música es de su hermano, Virgilio. 
La interpretación más célebre hasta el momento de este tango, fue la que hizo Roberto Goyeneche, bajo la batuta del maestro Atilio Stampone, que registra la intensidad y sentimiento que su autor esperaba plasmar.
Este tango tiene como temática, los desengaños amorosos y el sufrimiento que desencadenan. Se dice que el autor plasmó su propia experiencia en la letra de este memorable tango.
Otras versiones destacables de este tango son la de Gustavo Nocetti, Bajo Fondo Tango Club, Juan Carlos Baglietto, Andrés Calamaro, Note va a Gustar, Leo Masliah, entre otros.
Homero Expósito (1918-1987), Argentina. Autor de numerosos tangos, desde joven manifestó su vocación literaria, llegando a cursar dos años en la Facultad de Filosofía y Letras, antes de abandonar su carrera para hacerse cargo de la confitería de su padre.
Compone en la década de los 40 tangos como: “Pedacito de cielo”, “Azabache”, “Margo”, “Dos fracasos”. “Percal”, “Yuyo verde”, “Naranjo en flor”, entre otros.
Cuando el tango comienza a alimentarse del pasado, se retira voluntariamente y viaja a España en 1951, luego a París, donde trabaja con Héctor Grané como copista de música, para la Ópera de París.
Entre 1955 y 1957, compone algunos de sus mejores tangos. Luego se retira del tango temporalmente y se dedica a la gastronomía, hasta que vuelve a componer en 1966.
El mérito de Expósito está en haber incorporado a las letras de tango, la literatura, incluyendo metáforas y poesía. La eficacia de sus letras está en la calidad literaria y la síntesis expresiva.

Era más blanda que el agua,
que el agua blanda,
era más fresca que el río,
naranjo en flor.
Y en esa calle de estío,
calle perdida,
dejó un pedazo de vida
y se marchó...
Primero hay que saber sufrir,
después amar, después partir
y al fin andar sin pensamiento...
Perfume de naranjo en flor,
promesas vanas de un amor
que se escaparon con el viento.
Después…¿qué importa el después?
Toda mi vida es el ayer
que me detiene en el pasado,
eterna y vieja juventud
que me ha dejado acobardado
como un pájaro sin luz.
¿Qué le habrán hecho mis manos?
¿Qué le habrán hecho,
para dejarme en el pecho
tanto dolor?
Dolor de vieja arboleda,
canción de esquina
con un pedazo de vida,
naranjo en flor.
Primero hay que saber sufrir,
después amar, después partir
y al fin andar sin pensamiento...
Perfume de naranjo en flor,
promesas vanas de un amor
que se escaparon con el viento.
Después...¿qué importa el después?
Toda mi vida es el ayer
que me detiene en el pasado,
eterna y vieja juventud
que me ha dejado acobardado
como un pájaro sin luz.