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El tango a media luz

El famoso tango “A media luz” fue escrito en el año 1924 por parte de Carlos Lenzi y musicalizado por Edgardo Donato.

Si bien es reconocido como un tango típicamente “porteño”, existen algunas versiones que cuentan que su letra fue compuesta en la ciudad de Montevideo en casa de la familia “Wilson”, ciudad que el autor visitaba frecuentemente.

Es uno de los grandes tangos interpretados por Carlos Gardel, quien lo cantó de un modo espectacular y durante años fue reconocido como uno de sus clásicos.

La dirección de la calle Corrientes a la cual se hace referencia en la letra de la canción, era un tradicional “garçonier" de Buenos Aires, el cual era frecuentado por una gran cantidad de personajes de la farándula en esa época.

Con el paso de los años cayó en el olvido y en la actualidad en esa dirección ya no existe ningún local, sin embargo ha quedado en el recuerdo gracias a este popular tango.

El cantante Julio Iglesias ha grabado hace algunos años una nueva versión de el tango A media luz, con un estilo propio bastante alejado de las antológicas grabaciones del mago Carlos Gardel.

La expresión “A media luz” implica un lado oscuro, clandestino de la ciudad, donde se podría decir que allí vale todo, lejos de las leyes y las reglas convencionales.

Lo que sucede a media luz es algo único e irrepetible, amores prohibidos, instintos contenidos y vicios que se manifiestan en un solo lugar.

Letras de tango: A media luz

La letra de la canción A media luz:El tango a media luz

Corrientes tres cuatro ocho,
segundo piso, ascensor.
No hay porteros ni vecinos.
Adentro, cocktail y amor.
Pisito que puso Maple:
piano, estera y velador,
un telefón que contesta,
una vitrola que llora
viejos tangos de mi flor
y un gato de porcelana
pa' que no maulle al amor.

Y todo a media luz,
que es un brujo el amor,
a media luz los besos,
a media luz los dos.
Y todo a media luz
crepúsculo interior.
¡Qué suave terciopelo
la media luz de amor!

Juncal doce veinticuatro
Telefoneá sin temor.
De tarde, té con masitas;
de noche, tango y cantar.
Los domingos, tés danzantes;
los lunes, desolación,
Hay de todo en la casita:
almohadones y divanes;
come en botica, cocó;
alfombras que no hacen ruido
y mesa puesta al amor.

Y todo a media luz…