El tango Los Mareados fue escrito en el año 1942 por el poeta Enrique Domingo Cadicamo y su música estuvo a cargo del maestro Juan Carlos Cobián.
El excelente pianista Cobián realizó una auténtica obra de arte con esta canción, donde se pueden apreciar melodías muy diferentes en un tango sumamente cambiante desde el punto de vista muscial, por lo que ha sido históricamente muy difícil de interpretar.
Los Mareados fue cantado por primera vez en el año 1942 por parte de Francisco Fiorentino con los arreglos musicales de Anibal Troilo, siendo posteriormente censurado por parte de los militares por el lenguaje que se utilizaba.
El primer nombre que llevó este tango fue “Los Dopados”, el cual cambió su nombre junto con las modificaciones de letras que realizó su autor.
Tras los cambios de letra que sufrió, recién en el año 1949 quedó compuesto definitivamente como se conoce hasta hoy en día.
El poeta argentino además de escribir Los Mareados fue el autor de otros grandes tangos como La casita de mis viejos, A pan y agua, Niebla del Riachuelo y Nostalgias.
Con el paso de los años Los Mareados se convirtió en un clásico, donde se destaca la magnífica interpretación realizada por la excelente cantante Mercedes Sosa.
En Uruguay es una canción sumamente popular y además Los Mareados es el nombre de un famoso conjunto que canta murga mezclada con tangos.
La letra del antológico tango Los Mareados de Enrique Cadicamo:

Rara..
como encendida
te hallé bebiendo
linda y fatal...
Bebías
y en el fragor del champán,
loca, reías por no llorar...
Pena
Me dio encontrarte
pues al mirarte
yo vi brillar
tus ojos
con un eléctrico ardor,
tus bellos ojos que tanto adoré...
Esta noche, amiga mía,
el alcohol nos ha embriagado...
¡Qué me importa que se rían
y nos llamen los mareados!
Cada cual tiene sus penas
y nosotros las tenemos...
Esta noche beberemos
porque ya no volveremos
a vernos más...
Hoy vas a entrar en mi pasado,
en el pasado de mi vida...
Tres cosas lleva mi alma herida:
amor... pesar... dolor...
Hoy vas a entrar en mi pasado
y hoy nuevas sendas tomaremos...
¡Qué grande ha sido nuestro amor!...
Y, sin embargo, ¡ay!,
mirá lo que quedó...